Psicomotricidad Infantil

Psicomotricidad Infantil.

La psicomotricidad infantil hace referencia al nivel de desarrollo del sistema nervioso central como principal regulador de los movimientos y el funcionamiento cognitivo y emocional.

Estimular la psicomotricidad en los niños a edades tempranas resulta muy beneficioso para su desarrollo físico y psicológico. De hecho, se ha demostrado que los niños que han recibido una estimulación temprana suelen alcanzar más rápido algunas destrezas y habilidades musculares, a la vez que desarrollan más rápido su pensamiento crítico, tienen una memoria mejor y logran mantenerse concentrados durante más tiempo.

Características del programa:
  •  Modalidad presencial y online.
  •  Clases personalizadas.
  •  Inclusión del juego como medio de aprendizaje.
  •  Fortalecimiento de patrones motrices.
  •  Fortalecimiento de habilidades motrices.
  •  Pauta alimentaria por nutricionista.
  •  Seguimiento clase a clase.
  •  Materiales deportivos nivel profesional.
Beneficios de realizar clases de psicomotricidad infantil:

A Nivel Motor

  • Facilita la adquisición del esquema corporal, permite que el niño tome conciencia y percepción de su propio cuerpo.
  • Favorece el control del cuerpo, a través de la psicomotricidad el niño aprende a dominar y adaptar su movimiento corporal.
  • Ayuda a afirmar su lateralidad, control postural, equilibrio, coordinación, ubicación en tiempo y espacio.

A Nivel Cognitivo

  • Estimula la percepción y discriminación de las cualidades de los objetos, así como la exploración de los diferentes usos que se les puede dar.
  • Crea hábitos que facilitan el aprendizaje, mejora la memoria, la atención y concentración, así como la creatividad del niño.
  • Introduce nociones espaciales como arriba-abajo, a un lado-al otro lado, delante-detrás, cerca-lejos y otros más, a partir de su propio cuerpo.
  • Refuerza nociones básicas de color, tamaño, forma y cantidad a través de la experiencia directa con los elementos del entorno.

A Nivel Socioafectivo

  • Sirve como un canalizador, ya que el niño puede descargar su impulsividad sin culpabilidad. Esta descarga será determinante para su equilibrio afectivo.
  •  Se integra a nivel social con sus compañeros, propicia el juego grupal.
  •  Ayuda a enfrentar ciertos temores, el niño fortalece no solo su cuerpo sino también su personalidad superando así ciertos miedos que antes lo acompañaban.
  • Reafirma su autoconcepto y autoestima, al sentirse más seguro emocionalmente, como consecuencia de conocer sus propios límites y capacidades.

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